INTRODUCCIÓN
Estamos en la región Arequipa-Perú. El nevado
conocido por los naturales es HANP’ATU, en el idioma de los Incas, Runasimi o
Quechua y no es Ampato y traducido al castellano significa SAPO. Este nevado
está ubicado en el distrito de Lluta, provincia de Caylloma-Arequipa. Por
ejemplo, en el barrio ANTIKILLA (Antiquilla) o LUNA ORIENTAL existe una calle
que lo llaman Ampatococha, sin embargo su nombre aborigen es HANP’ATU QOCHA
(Laguna de Sapos).
Es necesario corregir las versiones sobre el
descubrimiento de la momia de Hanp’atu. Hasta este momento se han ofrecido
datos FALSOS y ANTOJADIZOS. Es lamentable que una universidad arequipeña esté
publicitando, mediante volantes y panfletos versiones completamente falsas.
El Instituto Cultural de Investigación
“Runasimi Sunturwasi” tiene como objetivo fundamental la investigación, de
manera que, los datos consignados en este documento son producto de trabajos de
la historia comparativa, la aplicación de la lingüística andina y las
averiguaciones realizadas con los mismos actores de este descubrimiento.
LOS DESCUBRIDORES
Carlos Zárate Flores es todo un perito en el andinismo. Es el
guía de los turistas nacionales y extranjeros a diferentes lugares históricos y
parques nacionales.
Miguel Zárate Flores es el hermano de Carlos y desde hace más de
20 años se dedica a la arqueología e investigación sin ser arqueólogo y conoce
muchos secretos de restos inca y preinca.
En octubre de 1992 Carlos Zárate como de costumbre
escala el nevado Hanp’atu. La expedición lo hace en compañía de varios
andinistas. Estando ya en la cumbre del nevado, por casualidad y tal vez por su
disposición natural y curiosidad de siempre observar ciertos signos, le llama la
atención en cierto paraje, la existencia de soguillas, tejidos de paja,
queñuales (troncos de árbol), el ichhu (paja de las alturas) que aparecían en
una quebrada de bloques de hielo. Inmediatamente verifica y tiene la sospecha de
signos antiguos y con sus acompañantes se disponen a tomar diapositivas. Al
volver a la ciudad cuenta e informa minuciosamente a su hermano Miguel. Miguel
Zárate Flores motivado por las imágenes de las diapositivas regresa con su
hermano Carlos para excavar y con el cuidado de costumbre van retirando los
utensilios y realmente encuentran la momia en la posición que se está
exponiendo. Carlos y Miguel habían descubierto los restos momificados de una
muchacha.
BUSCANDO FINANCIACIÓN
Miguel busca contactos para una tarea más completa y conseguir
la financiación. El cuenta la historia y solicita a uno y otro y nadie le presta
atención; nadie le creyó sobre su inquietud. Nadie le dio importancia que se
merecía, a pesar de mencionar que ya había encontrado similares objetos en otros
nevados, por ejemplo, al noroeste de Arequipa, ya había encontrado objetos como
plataformas, y construcciones, u objetos de oro, que fue entregado al INC.
Los primeros días de setiembre de 1995, en Le
Bistrot (cafetería) de la Alianza Francesa de la calle Santa Catalina 208,
Miguel comunicó el hecho a Johan Reinhard, quien algunas veces se acercaba a
tomar su café, y trató de convencerlo para completar la tarea. Johan, le dice a
Miguel que él cree que los Incas nunca subieron a los nevados ni a los
glaciares. Después de todo, Johan no se interesó, sin embargo éste le busca a
Carlos en el mismo local y le pregunta las cosas que había visto y encontrado en
el nevado. Carlos precisamente esos días acababa de regresar del Hanp’atu. Johan
de alguna forma creyó las versiones de Carlos.
LAS EXPEDICIONES
Al día siguiente empieza la preparación de una expedición y con
27 personas, entre montañistas, arrieros y arqueólogos y premunidos de equipos
de fotografía y filmación se dirigen al nevado. Escalan y extraen la momia y la
MOMIA DE HANP’ATU fue trasladada a la ciudad y tuvo que alojarse en la casa de
Miguel durante tres días y tres noches hasta encontrar una institución que se
hiciera cargo.
EL SILENCIAMIENTO DE LOS
PERUANOS
Miguel y Johan hace tiempo estaban trabajando juntos en la
investigación. Antonio Chávez era amigo de Miguel y de Johan. Antonio era
arqueólogo y docente en la Universidad Católica “Santa María” y por esa amistad,
Carlos y Miguel decidieron confiar la situación a Johan y Antonio Chávez a fin
de que la universidad pudiera hacerse cargo de su cuidado.
Mientras tanto Johan Reinhard inició sus contactos
con el National Geographic de los estados Unidos. Los responsables de la
Universidad Católica publicitan el hecho, pero ellos tergiversan la verdadera
historia del descubrimiento de la momia. No mencionan a los AUTORES VERDADEROS
del hallazgo Carlos y Miguel Zárate Flores. Previo a la publicación había un
compromiso de guardar el descubrimiento, pero Johan y la universidad quebrantan
su compromiso de guardar silencio hasta mientras formalizar la situación y
cuidado de la momia
Johan Reinhard y el National Geographic les hizo
firmar un documento y mediante ese instrumento IMPUSO SILENCIAMIENTO a los todos
los que participaron en la excavación de la momia de no informar nada a nadie
sobre el caso. Por esta IMPOSICIÓN DEL SILENCIO los peruanos Zárate Flores y sus
acompañantes no podían informar a la Prensa hablada o escrita sobre este
acontecimiento, hasta que los norteamericanos publicaran como primicia, como
autores y como hasta este momento la Prensa nacional y extranjera creen que los
norteamericanos descubrieron la momia. Recordemos que similar caso ocurrió con
Hiram Bingham quien se autoproclamó como descubridor de la ciudad de Machupijchu
en 1911, cuando los naturales que conocían perfectamente MACHUPIJCHU fueron los
que le guiaron al norteamericano Hiram Bingham para que conociera la grandeza de
los Incas.
El silenciamiento sobre la momia de HANP’ATU ocurrió
en la segunda expedición. La National Geographic
había llevado todos los equipos necesarios de filmación para anunciar que los
norteamericanos eran los que descubrieron la MOMIA DE HANP’ATU.
Toda la gente que participó en la excavación sólo
recibió la paga miserable por su trabajo, e incluso los rollos de las primeras
fotos tomadas por Miguel Zárate, hasta el día de hoy, Johan no le ha devuelto ni
le ha pagado suma alguna. Miguel y Carlos y los demás acompañantes recibieron
unos cuantos soles, pero no se les menciona ni de paso. Ellos deben constar en
los relatos. Miguel y Carlos son los autores de tal descubrimiento.